Más allá de la carne: esa es la traducción literal de «Beyond Meat» una marca innovadora, cuando menos. Con sede en Los Ángeles fabrica alimentos sustitutivos de la carne, a base de vegetales.

Fundada en 2009 nació con una filosofía, producir productos a base de plantas que imitasen a la carne, pero eliminando los productos cárnicos en este proceso. Curiosamente su fundador creció en una granja de pollos. Con su desembarco en la universidad, entró en contacto con dos profesores que estaban perfeccionando un estudio sobre proteínas no cárnicas. La base: el grano de soja y los guisantes. En 2013, Beyond Meat, fue nombrada como la compañía del año y en 2014 fue designada como una de las empresas más innovadoras del año.

Hamburguesa Beyond Meat
Hamburguesa Beyond Meat

Su primer producto comercializado, fue las Chicken-free Strips, unas tiras de pollo, con cero rastro de este animal entre sus ingredientes.

La expansión de la compañía vino de la mano de sus inversores, algunos de ellos sobradamente conocidos como Bill Gates que manifestó no diferenciar sus productos que imitaban al pollo, del pollo de verdad. Humane Societe, Kleiner Perkins o el actor Leonardo DiCrapio apostaron también por este proyecto. Se trata de tener a disposición del consumidor un producto sustitutivo de la carne, que elimine todas las desventajas que la producción de carne trae consigo.

A las tiras de pollo le siguieron otras apuestas como la hamburguesa, el pastel de carne o las salchichas. Quienes las han probado dicen, sin dejar lugar a la duda que dan el pego completamente.

En el día de ayer la llamada carne de mentira saltaba al ruedo del apasionante mundo de la bolsa y no le fue nada mal. Al cierre de Nasdaq alcanzaba una revalorización del 163%, llegando a conseguir cada acción un valor de más de 65 dólares. No es sin duda un mal inicio, veremos si se traduce en el objetivo de su creador: la expansión de la marca con la apertura de nuevos centros de fabricación.

La motivación de este gurú de la alimentación, que inició su carrera profesional en el sector de las energías renovables, es mantener un modelo de fabricación que se aleje del que tienen las industrias cárnicas. Las emisiones de efecto invernadero del ganado, el trato que se le da a los animales y el reflejo que para la salud tiene el consumo de ellos, son el reclamo de esta industria en crecimiento.

Esta filosofía trata de acercar a los consumidores de carne habitual a este tipo de productos que en un principio parece atraer a los amantes de la vida vegetariana. Su objetivo son los llamados Flexitarianos, un consumidor abierto a todo tipo de productos de origen vegetal.

El salto a la bolsa es el primer paso para globalizar un negocio que a pesar de las buenas cifras sigue generando pérdidas. De momento los recursos con los que cuentan las industrias más tradicionales están poniéndole el camino un poco más complicado de lo que le gustaría.

Y tú ¿estarías dispuesto a cambiar el chuletón de toda la vida por uno a base de guisante? Quizás no notes la diferencia, o sí.

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