La escasez de material sanitario está comenzando a lastrar los sistemas de salud de todo el mundo. Elementos tan necesarios como respiradores, válvulas de ventiladores o mascarillas, escasean ya en numerosos hospitales. La tecnología 3D, se ha puesto a funcionar para que nada falte.

Las redes sociales han sido vitales para que esta iniciativa se conozca y cada vez más gente se ofrezca a aportar conocimientos, materiales o su tecnología. Open Source COVID19 Medial Supplies, es un buen ejemplo de ello, un grupo de Facebook en el que se comparte toda la información relativa a las necesidades que deben ser cubiertas y como fabricarlas.

Sharebot Kiwi 3D Impresora 3D
Sharebot Kiwi 3D Impresora 3D

El fundador del FabLab de Milán fue uno de los precursores de esta iniciativa, al solicitar a quien pudiese, que llevara una impresora al Hospital de Brescia para fabricar piezas que ya empezaban a escasear. La respuesta que obtuvo permitió que horas después muchos pacientes pudieran respirar gracias a las piezas que se habían fabricado con tecnología 3D.

Aunque la complejidad de muchas de las máquinas que se usan estos días en los hospitales hace muy difícil su fabricación completa, si es posible la fabricación de pequeñas piezas esenciales.

En China, origen de la pandemia, se llegó a recurrir a este tipo de fabricación para hacer salas destinadas a la cuarentena de los enfermos. Unas habitaciones de 10 metros cuadrados en los que eran ingresados los pacientes ante la imposibilidad de ingresarlos en los hospitales que estaban colapsados.

Los gobiernos por su parte, han hecho un llamamiento a las empresas tecnológicas para que pongan sus medios e infraestructuras al servicio de la sanidad. Tecnologías que ayuden a cualquier aspecto de esta crisis, tanto de detección como de tratamiento o cura.

En España un Ayuntamiento de Cantabria ha destinado tres impresoras 3D a la fabricación de respiradores artificiales. La empresa catalana BCN3D, ha puesto sus equipos al servicio del gobierno para llevar a cabo la impresión de piezas que puedan ayudar a pacientes infectados.

El contrapunto a todo esto lo aportan algunos fabricantes que han manifestado su disconformidad con estas iniciativas ya que podrían conculcar la propiedad intelectual y las patentes que muchas de estas piezas tienen. Las piezas de fabricación oficial, afirman que son de mayor calidad y ofrecen una duración superior.

Para muchas personas no cabe ahora esa discusión, se trata de salvar vidas y ganar una batalla con los medios que tengamos a nuestro alcance. Lo que menos importa ahora, es la titularidad de esos bienes.

¿Y cual es tu opinión? Deja tu respuesta.

Escribe tu comentario.
Escribe aquí tu nombre