Hace algunos años podíamos ir al supermercado a comprar leche y tener dos o tres tipos donde elegir. En la actualidad la elección es más complicada porque podemos encontrar una gran cantidad de tipos de leche distintas, e incluso productos que se hacen llamar “leche” y no lo son.

La leche, principalmente de vaca, es un producto que genera cierta controversia entre los compradores. Por una parte hay quien dice que no es un producto ideal para el ser humano, con ciertos riesgos para nuestra salud, como puede ser producir cierto tipo de alergias o enfermedades. En la parte contraría están los que dicen que es un alimento necesario desde la infancia y que nos da más beneficios que inconvenientes. Sea como fuese, es uno de los alimentos más consumidos que incluso se usa como reclamo en los supermercados para atraer a los clientes.

En este artículo vamos a intentar aclarar cuales son las clases de leche que podemos escoger en las estanterías de las tiendas y una explicación sobre características para que tengamos más clara nuestra elección.

Leche fresca

Cuando hablamos de leche fresca nos referimos a aquella leche que solo ha recibido un tratamiento de pasterización suave. Es la que más cercana a la leche que acaba de salir de la vaca.

Suele distinguirse del resto de leches en que suele estar envasada en botellas de vidrio, e incluso no resulta raro encontrar máquinas de vending que las venden en distintos puntos de las ciudades.

Su mayor ventaja es el sabor, que es 100% saber a leche de vaca y además conserva la totalidad de sus propiedades originales.

Es muy consumida en Estados Unidos.

Bricks de leche
Bricks de leche

Leche entera

La leche entera es la que se somete a un proceso de ultrapasteurización (UHT). Para ello la leche se hierve en menos de cuatro segundos a 135 o 140 ºC, para luego enfriarla de forma rápida a menos de 32 ºC.

Su ventaja es que se puede conservar hasta seis meses sin estropearse, siempre que no se abra.

Por contra, pierde parte de su sabor original y tiene gran cantidad de grasas saturadas, por lo que puede ser perjudicial para ciertos problemas de salud.

Leche desnatada

La leche desnatada es leche entera a la que se le ha quitado la mayor parte de las grasas. Ideal para aquellas personas que sigan una dieta o tengan problemas de corazón, entre otras enfermedades.

Su valor nutricional se podría comparar con el de la leche fresca, pero sin grasa.

Entre sus ventajas es que es una bebida sana, ideal para cuidarse. Por contra, su mayor pega es que tiene menor valor energético que otras leches.

Leche semidesnatada

La leche semidesnatada es una leche a la que no se le quitan todas las grasas y que conserva las vitaminas liposolubles y ácidos grasos.

Es buena para niños en edad de crecer que tienden a ganar peso.

Leche
Leche

Leche enriquecida en calcio

Una leche semidesnatada ideal para la mujer y sobre todo para después de la menopausia, ya que previene la osteoporosis.

En el nombre lleva la palabra “enriquecida” simplemente por la obligación de incluir esta palabra en todo tipo de leche que reciba algún nutriente de forma artificial, como puede ser el calcio o las proteínas.

Leche sin lactosa

Cuando hablamos de leche sin lactosa, nos referimos a un tipo de leche que se obtiene partiendo de la leche desnatada, a la que se le elimina la mayor parte del azúcar de la leche (lactosa) y se dividen sus azúcares en galactosa y glucosa, que son mejor digeridos por el ser humano.

Es la mejor opción para aquellas personas que tienen problemas con la lactosa, aunque también es recomendable para aquellos que la lactosa no les sienta mal.

Si vamos a comprar leche sin lactosa, podremos escoger entre dos tipos distintos:

  • Leche baja en lactosa: son las que tienen entre 0,1 gr y 1,8 gr por cada 100 ml.
  • Leche sin lactosa: aquellas que tienen un cantidad de lactosa inferior a 0,1 gr por 100 ml.

Leche con fitoesteroles

Si tienes problemas de colesterol, la leche con fitoesteroles es la que necesitas. Beber este tipo de leche baja las cantidades de colesterol en sangre.

Se recomienda beber dos vasos de esta leche al día para que nuestro cuerpo empiece a reducir el colesterol.

Leche de soja

En este caso no es leche de vaca, ya que su origen es vegetal y tiene numerosas ventajas para la salud. Es rica en proteínas, calcio y fósforo.

Se recomienda para todas las edades, pero sobretodo para personas de mayor edad por sus beneficios para el corazón y la artrosis.

También suele recomendarse a personas con diabetes o niños en época de crecimiento.

Leche de almendra

Es una leche vegetal muy rica en potasio, magnesio, zinc, proteínas y calcio entre otros nutrientes.

Una de sus mayores ventajas es que favorece la digestión gracias a la gran cantidad de fibra que contiene. El corazón es otro de los mayores beneficiados por su ingesta al reducir el colesterol malo y mejorar la cantidad del bueno.

Si se esta siguiendo una dieta también es una buena opción porque tiene pocas calorías.

Leche de avena

Estamos ante otra leche vegetal con gran cantidad de virtudes. Entre estas ventajas destaca que reduce el colesterol, previene el envejecimiento, nos hace ir bien al baño gracias a su alta cantidad de fibra, cuida del sistema central nervioso, controla el azúcar en sangre, …

Es ideal para todo tipo de persona, pero muy recomendable para diabéticos, para aquellos que tienen problemas de tiroides y gente mayor.

Sobra decir que la leche de avena se obtiene después de tratar la avena, por lo que tampoco contiene lactosa.

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