No hay nada más fuerte que la voluntad de una persona que quiere aprender. Ejemplos hemos tenido a lo largo de la historia que han puesto en valor el esfuerzo y la superación. Uno de ellos fue Kent Culler un astrofísico que desde pequeño había soñado con trabajar en la NASA. De niño era su sueño, cuando fue mayor se convirtió en realidad, a pesar de su ceguera. Se convirtió, de hecho en el primer astrofísico ciego de la historia americana, sirviendo de fuente de inspiración incluso para uno de los personajes de la película Contact.

Blitab tableta para leer en braille
Blitab tableta para leer en braille

Que la ceguera es algo que puede ponerte las cosas más difíciles es algo que nadie puede negar. Si además lo vives en tus carnes o en las de alguien a quien quieres el problema toma tintes más dramáticos. Eso fue lo que le sucedió a Kristina Tsvetanova, una ingeniera búlgara que vio como una simple inscripción a un curso online para su amigo ciego se convertía en misión imposible. Tan solo por eso, por ser ciego.

La ingeniera aportaba un dato para reflexionar: en la actualidad tan solo el 1% de la información está disponible en braille. El braille es la única oportunidad que tienen los ciegos para alfabetizarse. Algo que se considera una primera necesidad para cualquier ser humano, se niega a las personas con algún tipo de discapacidad visual.

Ante esta situación Tsvetanova puso su cabeza a funcionar, tomado forma sus ideas en una tableta a la que ha bautizado como Blitab. Se trata del primer dispositivo capaz de convertir los textos de una web o cualquier dispositivo de almacenamiento digital en textos de Braille en tiempo real. Un líquido inteligente es el encargado de hacerlo, este líquido se levanta formado burbujas que pueden ser leídas por el sistema braille. Cuenta con dos pantallas, una de ellas es la que va mostrando en braille el texto que aparece en la otra.

Aunque es cierto que este tipo de dispositivos estaban ya en el mercado, no eran por su precio accesibles a todos los invidentes. La idea es fabricar un dispositivo que ronde los 450€, un precio más asumible para quien pueda necesitarla. Aunque la idea ya nació allá por el 2014, no ha sido hasta este año cuando se ha visto cerca su comercialización. Se espera que en los próximos meses ya sea una realidad.

Contenta con su dispositivo, Tsvetanova, sin embargo, reconoce que el auténtico reto es crear una sociedad sin ningún tipo de exclusión.

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