¿Sabrías reconocer cuando el pescado que tienes delante es recién pescado? ¿Diferencias el pescado fresco del congelado? Estas son algunas de las dudas que a más de una, nos asaltan cuando nos situamos frente a un mostrador de pescado. Las grandes superficies se esfuerzan en que sus ejemplares parezcan recién salidos de las profundidades marinas: adornos por doquier, luces estratégicamente colocadas y gotas de agua que mantienen las escamas con su brillo intacto.

Pescado fresco
Pescado fresco

Te damos unos sencillos trucos para que puedas llevarte a casa un pescado que realmente merezca la pena.

Trucos para reconocer el pescado fresco

En primer lugar tendríamos que decirte que te fijes en el brillo del pescado. Un pescado no puede tener las escamas apagadas y la piel opaca. Lo que sucede es que en ocasiones los trucos de los comercios hacen que nos puedan colar gato por liebre.

Existen otras señales inequívocas que te ayudarán sin que haya truco posible para despistar a los novatos en el mundo marino.

  • Fíjate en el aspecto del ojo. Un pescado que ya lleva muchos días muerto o que incluso ha sido congelado tiene el ojo hundido y sin brillo. Una córnea con aspecto lechoso no suele ser un buen presagio.
  • La piel debe estar perfectamente pegada a la carne del pescado. Si la piel se muestra separada o lo hace con facilidad no es una buena elección.
  • Elige siempre piezas que estén firmes, un buen pescado azul como por ejemplo una sardina tiene que quedarse tiesa cuando la coja el pescadero. El pescado azul además, tiene además una especial característica, y es que su piel está muy tirante.
  • Pídele a tu pescadero que te muestre el color de las agallas. Un color rojo o un rosa intenso y un brillo sin mucosidad alguna son señal de frescura. Si cuando la vemos, comprobamos además que las vísceras están hinchadas, debemos descartar esa pieza.
  • Guíate por tu olfato. El algodón no engaña, que decía el otro y el olor del pescado cuando ya tiene algunos días no deja lugar a duda. Está claro que el pescado tiene un olor inconfundible, más si no está en buen estado.
  • Acude siempre a tu pescadero o pescadera de confianza. Si a pesar de todos los consejos que te hemos dado, todavía no confías en tu criterio pone en las manos de un buen profesional.

Conservación del pescado fresco

Tan importante como comprar un buen género es saber conservarlo una vez que llegamos a casa.

Lo más indicado es que lo consumamos el mismo día que lo compramos. De no ser esto posible, te recomendamos que lo metas en la nevera a la mayor brevedad posible. Es preferible que lo guardes en un recipiente herméticamente cerrado. De esta forma evitarás que se seque y que te deje olor en la nevera.

¿Conoces las diferencias entre el atún y el bonito? aunque parezcan lo mismo para nada lo son.

Si no lo vas a consumir, una buena opción puede ser que lo congeles. Siempre es esto preferible, a que esté bailando en la nevera más días de los convenientes y al final acabe en la basura.

Ni que decir tiene que si compramos pescado congelado, una vez descongelado lo tendrás que consumir. Si lo quieres volver a congelar, tendrás que cocinarlo previamente.

Esperamos que estos pequeños trucos te sirvan de ayuda en tus compras marinas.

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