¿Qué es la obsolescencia programada?

¿Tienes idea de cuál es la razón que hace que los productos cada vez duren menos? ¿Sabes por qué una bombilla, la cual supuestamente estaba certificada para tener una vida y funcionalidad de 2500 horas en el año 1911, hoy en día no alcanza ni la mitad de dichas horas?.

Este “fenómeno” actualmente se evidencia en mayor grado con los equipos electrónicos, como pueden ser los teléfonos inteligentes, tablets y demás.

Si te estás haciendo una de las preguntas anteriormente mencionadas, pues acabas de llegar al lugar correcto para conocer las respuestas. Continúa leyendo este post, y entenderás la definición de la “obsolescencia programada”.

¿Qué es la obsolescencia programada?

La definición de obsolescencia programada se entiende como el hecho de que los productos y/o servicios, al ser creados por las compañías, tengan un tiempo planificado para que acabe la vida útil y la funcionalidad del mismo. Suena descabellado, pero esto sí ocurre.

Basurero con ordenadores

Basurero con ordenadores

Esto proporciona que luego de un tiempo determinado y calculado por las empresas, sus productos repentinamente se tornen obsoletos, inservibles, y en muchas ocasiones, sin ningún tipo de arreglo o de reparo.

En síntesis, debemos entender por obsolescencia programada a la programación de la muerte o el fin del ciclo de vida de un producto en específico, bajo el poder de las propias compañías.

Dicha metodología se lleva a cabo teniendo como característica principal que hoy en día ocurra que la producción de todo el planeta arroje unas 50 millones de toneladas de desechos electrónicos cada año, con un promedio de basura electrónica producida por cada persona de 3,5kg de chatarra cada día.

Se cree que cada producto está diseñado completamente para que tenga un tiempo de vida determinado. Es por ello que en Argentina, cada habitante es capaz de producir 2,5kg de esta chatarra tecnológica al día, y por su parte, en Estados Unidos, este promedio aumenta al menos a unos 15kg por cada ciudadano, y aún más preocupante aún, en Europa, el promedio se eleva a unos 20kg por cada habitante.

Problemas de la obsolescencia programada

Sin duda, estos desechos tecnológicos afectan a todos y cada uno de los habitantes del mundo, y al medio ambiente.

Cuando los productos se encuentran en un funcionamiento regular, no sugieren riesgo alguno para el entorno, salvo las imprescindibles de contaminación.

Sin embargo, al ser desechados y eliminados en basureros comunitarios, dichos productos son capaces de reaccionar con el agua y la materia orgánica, lo cual trae como consecuencia que se liberen desperdicios tóxicos al suelo y a las fuentes subterráneas que se encuentran bajo el mismo.

Plancha Bosch

Plancha Bosch

Dicha práctica, está considerada como un proceso sin ética, la cual lleva a los consumidores a seguir comprando más productos de la empresa para reemplazar aquel que ya perdió la vida. Para asegurar que las empresas continúen generando ganancias a través de esta metodología, el público tendrá que creer que hubo una excelente relación de calidad y precio con el producto en cuestión, que los motive a seguir confiando en la compañía que los produce.

Ventajas de la obsolescencia programada

Hay que reconocer que está forma de crear productos tiene ciertas ventajas para el ser humano.

La principal es ser una fuente de empleo. Si aquello que compramos no caducase nunca habría sectores donde se reduciría el empleo de forma drástica. Los electrodomésticos del hogar como planchas, aspiradoras, televisores, frigoríficos y muchos otros están preparados para durar un tiempo limitado.

Imaginemos que compramos una lavadora y puede llegar a durar 50 años. Una familia solo compraría una o dos lavadoras en toda su vida, con lo que el número de ventas de este sector, al igual que otros, se reduciría en buena medida, dejando a cientos de miles de empleados en la calle en todo el mundo.

Con la obsolescencia programada, una lavadora viene a durar 10 o 15 años y nos obliga a renovar cada cierto tiempo este aparato del hogar.

Lo mismo sucede con las bombillas, que se podrían fabricar para durar toda la vida, en cambio duran dos o tres años, cuando no menos, generando empleo ante la gran rotación de ventas.

¿Y tu que opinas? ¿Lo ves ético? ¿Estás de acuerdo en nuestro análisis?

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