Sadam Hussein se compró 4000 PS2 para montar un superordenador y conquistar el mundo

Corre por el mundo la leyenda urbana o no tan leyenda, que dice que Sadam Hussein hace unos años, sobre el año 2000 aproximadamente, se compro 4000 PS2 para con ellas crear el ordenador más potente que pudiésemos imaginar, aunque la nueva Playstation 5 dejara a esa consola como un juguete de los chinos. Recordemos que Irak estaba bajo un embargo que impedía entrar al país todo tipo de mercancías. La noticia coincidió con el lanzamiento de la Ps2.

Según dicen las noticias que salían en aquel momento, con las 4000 consolas se Sadam Hussein podría diseñar armas nucleares o controlar incluso la información balística de sus misiles para poder atacar nada más y nada menos que Europa.

Lo cierto es que nadie ha podido demostrar si es cierta o no la leyenda, pero hay que reconocer que para el mundo de los gamers es curiosa y simpática la noticia.

Sadam Husein

Sadam Husein

No podríamos descartar la opción de que todo fuera una campaña de marketing de la propia Sony o alguna compañía cercana, con la que dar que hablar y mostrar al mundo que la nueva consola era lo último en potencia y que superaba con creces a todo ordenador personal y consola que había en ese momento en el mercado.

Seguramente sea cierto que Sadam compro las 4000 consolas y no para nada tan malvado como someter a otros países. Simplemente pudo ser un regalo para su guardia republicana que debían estar muy estresados por aquellos años y de esta forma pasar buenos ratos jugando y olvidarse de los malos tragos pasados en Kuwait.

Quizás dentro de unos años aparezcan las facturas de compra o fotos de el propio Sadam jugando con las consolas en uno de sus palacios, pero por ahora nos conformamos con saber que el mito está ahí y todavía no ha sido desmentido por nadie.

Por ahora, es cierto que después de la invasión de Estados Unidos no han aparecido pruebas de la existencia de dichas consolas, ni en ninguno de sus palacios ni en ninguna fortaleza preparada para el control de una gran guerra. Pero bueno, la leyenda sigue ahí.

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